TALENTO GHIBERTI

Verónica Escobar -PLAZA FIESTA ANÁHUAC

En PLAZA FIESTA ANÁHUAC nuestros clientes son atendidos por Verónica Escobar, quien tiene un año y seis meses siendo parte de la de la familia GHIBERTI, le encantan las ventas y la joyería fina, así que logró combinar esa pasión encontrando la fórmula perfecta entre lo que le gusta y lo que la apasiona.

Desde niña desarrolló el buen gusto por la joyería viendo revistas de modas, y aunque su mamá era muy sencilla y no le gustaban mucho las joyas, pero a su abuela si, Verónica nos cuenta que tenia de todo tipo de joyería muy llamativa, y aprovechaba para jugar y ponerse todas sus prendas.

A lo largo de los años comprendió que la joyería se necesita para verse bien, y que las mujeres tienen una gran gama de accesorios que usar; aretes, anillos, brazaletes y un sin fin de variedad para verse bien, vistiéndose de acuerdo con el evento, y pueden complementar cualquier atuendo con piezas pequeñas para algo más sencillo y elegante logrando dejar huellas por donde pasen, ya sea luciendo un anillo o un par de aretes. Asimismo, señala la importancia de invertir en buenas piezas de joyería para que el look de cada persona sea más definido y brinde mayor presencia en cualquier momento.

En la sucursal de PLAZA FIESTA ANÁHUAC, lugar en el que desempeña sus actividades laborales, nos comenta que tiene como regla básica ofrecer más de lo que el cliente espera.

En cuanto a los caballeros, considera que el accesorio de ellos es un buen reloj, que da elegancia, estatus, y contar con uno para cada ocasión. Depende de a que se dedica cada cliente, ella les recomienda una pieza que se ajuste a sus necesidades y estilo, recalcando que independientemente de sus actividades todos los hombres deben de tener un reloj para una fiesta de gala, ya que un reloj es un buen accesorio  que deben portar los caballeros.

Una de las historias que Verónica resguarda con mucha emotividad, es la de un joven que asistió a la joyería para comprar su primer instrumento de escritura de la marca Montblanc, para celebrar su graduación, tras ella contarle la historia detrás de la colección Le Petit Prince, el chico quedó fascinado con la pluma, y el joven le comento que ya había juntado el dinero para comprarla pero quería ir con su padre para que él le diera el visto bueno de su nueva adquisición. Efectivamente el joven acudió a la Boutique con su padre, cuando se disponía a realizar el pago, el papá del futuro graduado le dijo “no hijo yo la voy a pagar, es tu regalo de graduación, eres un excelente hijo”.

“Con esta anécdota se demuestra que no se venden piezas, se venden sueños, porque al momento que la pieza sale de la joyería se va armando esa historia, la historia de la primer pluma progradación, la historia del diamante de quinceaños, el anillo de compromiso, churumbelas de matrimonio y del primer bebé, entre otros momentos especiales en los cuales estamos presente en la vida de nuestros clientes”, comentó Verónica.

 Si deseas tener atención exclusiva y personalizada visita nuestras sucursales, y con gusto nuestro asesores de ventas estarán a su disposición.  

 

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